miércoles, 26 de enero de 2011
Schizo Rock
jueves, 9 de septiembre de 2010
Oda a tu Rodete
lunes, 9 de agosto de 2010
viernes, 23 de julio de 2010
Tres cuadras
domingo, 23 de mayo de 2010
giró la Rosa de los vientos
viernes, 26 de marzo de 2010
Cerrado por reformas

martes, 5 de enero de 2010
Doce miserables horas
domingo, 11 de octubre de 2009
Cadena Nacional
Eran las ¿diez? ¿once? y yo hacía cinco horas que estaba ahí, sentado al cordón de Rivadavia esperando y esperando. El viento traía varias coplas pero a mí me preocupaba el frío: mi despiste sumó otro capítulo más y me hizo llevar solo una remera. Igual, aguanté.
De repente, el presentador (¡qué orador!) anunció a un tipo anónimo, con la presencia estelar en los teclados de Juan Subirá. Entonces fuimos, nos levantamos y fuimos. Estabamos muy cerca, pero las piernas pesaban igual. Fuimos y nos sumergimos de nuevo en esa masa que disparaba negritas todo el tiempo en clave murga; entre colores y banderas, mucha barba y anteojo. Se callaron y los primeros acordes que el teclado de la estrella del mini-show disparó fueron los de Al olor del hogar, pequeña canción de cuna bersuitera.
Deberían haber estado ahí. Fue como una comunión, ¿vieron? Esa clase de cosas que se da cuando la gente está alegre, contenta, en sintonía. La canción se deslizaba y no terminaba, afortunadamente. Y lo más lindo de eso era el decorado, repleto de banderas de militantes, la génesis de toda la liturgia que hoy vemos en La Renga, veíamos en los Redondos. Ahí, entre la música y la gente, soplaba el viento, pero ya no tenía frío. A esa altura estaba abrazado, arropado entre los miles que fuimos; por otra causa, pero bueno, qué va. Y las banderas saludaban al viento, todas en la misma dirección, alegres y libres. Parecía que avanzabamos. "Es el progreso", pensé, parafraseando a Mafalda. Quizá no me haya equivocado tanto.
viernes, 4 de septiembre de 2009
Carta urgente y despiadada
Entre ese cielo blanco y ese infierno negro estas solo vos; esa piel brillante, suave (la imagino así) con la que voy a otro mundo de sólo pensarla. De solo verla.
Esa imagen no sos vos; no necesitas de una sensualidad tan extrema. Pero alguien quiso que sí, que no alcance con tu humor y tu sonrisa: tenía que ser completo. Que hasta el más frío e insensato se de cuenta hasta dónde pudiste llegar. ¿Hasta dónde podés hacer llegar a alguien?
Otra vez la veo, y ya se destruye todo, como -imagen trillada- un castillo de naipes. Porque ese segundo captado; esa mirada de la máquina y de nadie más no es sensual: es la sensualidad.
Y esa mujer no es una mujer. Es la mujer. Mi mujer, vos. Verás, no necesité compartir días y noches (y más días y más noches) para que te sienta mi mujer, más allá de mis lamentaciones y de toda la pena y la bronca y demás. Quizá yo no sea tu hombre. Si quien escribe esto ahora, bajo tu influencia y memorizando las palabras bajo la lluvia no es quien vos buscás pensás querés sentís soñás, no lo es. Eso no cambió durante años -a pesar de otras, y otros; y las lamentaciones-, no tiene motivos para cambiar.
Pero si vos decís que sí, puedo asegurar ante cualquier intruso que haya leído esto que esa imagen va a ser lo último que yo vea en este mundo. Hasta que vos me lleves a otro.
miércoles, 12 de agosto de 2009
Imaginé lo que te diría y lo que vos me dirías. Me es bastante difícil, ya que lo que debería decir se me ocurre mucho despues de cuando lo debería haber dicho.. a algunos les debe pasar.
Llegué y esperé un rato más. Pero no, no apareciste. Fue una no-cita donde quedé solo, con la esperanza de la amante desplazada, esperanzada hasta que la vela se terminara de consumir.
Acostumbrado a imaginarte, lo que hice fue fantasear con que hubieras estado. Imaginar tu sonrisa ante cada humorada, o tu ceño fruncido cuando algo es inapropiado. Tus ironías que a veces no entiendo.. y viceversa; de vos no me da bronca que no me entiendas. Es más, a veces me gusta. Tus ojos mirando atentamente, con esa mirada de mil dardos que tenés.
Pero bueno, la realidad es que estoy acá, y no estas, y mi cabeza explota. Voy a seguir así, vos eras mi remedio.
Igual, ya rozan las doce, la medianoche; finalizó el tiempo.
Chau, me voy a imaginarte.
martes, 21 de julio de 2009
Montaña rusa
Lo único que quería era a alguien que la escuche. ¿Quién no quiere eso? Acaso alguien que la entienda mejor, o que la trate diferente. Hay cosas que una acepta y otras no. Tal vez todavía espera a la pareja perfecta, al 'alma gemela' y cosas que todos inventan para justificar una vida que no hay que justificar.
Tal vez el error estuviera en la manera. Es que hay cosas que la sacan de quicio, todos tenemos ese talón de Aquiles. Ella no lo soportó, y se lo gritó en la cara, como se deben decir las cosas que no se soportan. Más adelante siempre va a haber tiempo para humanizar el reclamo.
El, deshecho, todavía conserva esos gritos en su cabeza. ¿Tan mal hizo las cosas? Sobre el sillón lloraba su cuerpo, junto a un vaso con un whisky barato que guardaba en el congelador para estos momentos. Consumía un cigarrillo atrás de otro, y hubo noches enteras en las que no pudo dormir. Sus ojos rojos miraban alguna película italiana, un cortometraje finlandés o una película francesa más parecida a un collage de sinsentidos que a otra cosa.
De repente, los sueños, los proyectos y 'el futuro' se borran de un plumerazo y listo. ¿Cómo decía Nebbia?
Nunca se dió cuenta de sus errores, quizá porque no los hubo. A veces, no cometer errores o cometerlos es lo mismo. ¿Cuál hubiera sido la diferencia, si ahora estaba ahí tumbado, recordando triste un mes atrás, dos?
Son cosas que pasan. Pasa en todo el mundo, a todo momento; pasó toda la historia.
Y la adrenalina va a seguir siendo siempre lo más atractivo. Pero bueno.. las caídas o los ascensos vertiginosos, alguna vez, paran. Cuestión de subirse de nuevo.
lunes, 6 de julio de 2009
El cortometraje más repetido en donde nunca pasa nada.
Empieza la escena.
Estoy en Rivadavia y Olivera y Lacarra, punto de partida del primer colectivo de América, según cuenta la leyenda. La noche está gris y las luces se difuminan ante la vista, generando esa especie de aureola a su alrededor. Empiezo la caminata, distraído. Si conoceré estas veredas, cumpa. El café de enfrente con sus mil remodelaciones, el autoservicio que tuvo el primer pan caliente del barrio. Algún cibercafé del que me echaron, el pelotudo ahora se muere de hambre.
En la cuadra siguiente es todo angustia, no me extraña que no te guste caminar por la ribera izquierda. El pueblo fue quien lo recuperó. La policía no está más. Ni me quiero imaginar lo que debe haber sido vivir por ahí, con los gritos en la noche. Es preferible no imaginarlo, no.
Llegando a la esquina me encuentro con esta piba.. no me acuerdo el nombre. La conozco y posiblemente ella a mí, pero nunca nos hablamos. Típico de la raza de ciudad: anónimos no-anónimos, gente que se conoce y se ignora. Un falso anonimato que es la máscara del terror de nuestra gente, el miedo a todo, el aislamiento progresivo. La muchacha tiene unos labios carnosos, rojos; y unos ojos negros insondables. Ella es un placer, caminando mientras su pelo lacio rebota sobre sí, ignorándome o reconociéndome. La veo muy poco.
Entre Rafaela y Cajaravilla hay poco para destacar, es una cuadra que pasa de largo. En frente sí, hay una curiosidad, que es el pasaje Checoslovaquia: mi sospecha es que al terminar de recorrerla te aparecés en otro barrio, en especial si el día es soleado y no hay nada que perder.
Siguiente cuadra, cuna de una pizzería en la que nunca compré, ¡dos! peluquerías a las que nunca fui y una fábrica de pastas atendida por dos viejas más que entrañables: se deben llamar Rosa y María, o Carmen, o Mirta. También hay una fábrica o comercio industrial de algo. No me preguntés de qué, no tengo la más puta idea. Son 18 años en el barrio eh, y nunca lo voy a saber. Una farmacia y una carnicería que alguna vez fue furor son otros adornos del arbolito.
Párrafo aparte para una tercera peluquería. Una pretendidamente moderna, pretendidamente Paulino Acosta, Roberto Giordano o cualquier nombre-apellido ítaloargentino snob; atendida por dos paisanos de Boedo. Ahí fue el inapropiadísimo lugar donde aprendí todo lo que sé sobre grunge y toda la movida yanki de los noventa, desde Nirvana o Pearl Jam hasta Staind, pasando por Queens of the Stone Age y Stone Temple Pilots; todo de la mano de un flaco alto que se llamaba Carlos, desgarbado y erudito del cuero cabelludo, y que ya no está en el local. Mis cortes de pelo -siempre a criterio suyo por mía decisión- eran amenizados por su banda o por algún tema de AC/DC; siempre con teoría musical avanzada o interpretación de letras. No se dónde está. Como souvenirs suyos tengo la discografía de Alice in Chains, otro cd y también haber sido la primer persona que conozca que detesta a mis bienamados Beatles. "Son cuatro pelotudos", me decía. Me caía bien hasta que decía eso. Pero no sé a quien voy a acudir en mi próxima sesión.
Atravieso el mar de adoquines que es Alberdi para adentrarme en la antesala de mi barrio, una manzana repleta de casas coloniales, antiguamente las quintas de 'las afueras' del centro. Casas enormes, que ahora están divididas en varias cada una y vaya si sobra espacio. Enfrente hay locales de todo tipo, panaderías, chinos, kioscos, y una dietética atendida por la vendedora de cereales más loca que conozcan. También hay una calle Bonifacio que, según alguno de los míos, no tiene nada que ver con su continuación del otro lado del rancho. Es verdad.
Entonces llego a mi barrio. Un oasis verde, sin dudas, con moles de cemento alla Perón. Frustrada cuna de un loquero.. aunque locos sobran, creeme. Tambien pedestales de algunas almas que se creyeron voladoras: una pena.
Entro a mi edificio, subo las escaleras, abro mi puerta.
Termina la escena.
jueves, 11 de junio de 2009
Quizá busque olvidarte acá, frente a la hoja en blanco: no estoy seguro que funcione.
Todavía me acuerdo de vos. No pasó mucho tiempo, pero todavía me acuerdo de vos. ¡Si ya un día era eterno!
Y ahora entiendo a esos hiteros made in Radio Disney, que sonaban tan truchos, tan edulcorados (mirá lo que escribo).
Es que por vos, por vos nena..
miércoles, 6 de mayo de 2009
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es el resultado de bukowsky, bradbury, cortázar, weather report, el bajo de jaco, parque rivadavia, ochenta cuadras, parciales, sueño, sed.
de la facultad, de la música, de los libros, del amor, de la angustia, de la esperanza, de la angustia; de tus ojos, de tu fingida inocencia, del recuerdo de algo que no fue, del recuerdo de algo que sí fue.
de mi guitarra, de mi bajo.
de la alegría y la tristeza.
de mí.
miércoles, 15 de abril de 2009
Onírica botánica astral
Esos Soles son semillas, germinan, maduran, están a punto y se pudren en un día, todo durante su eterna caída.
Y nosotros, seres miserables en el Universo, somos sus testigos. Veedores del nacimiento y putrefacción de una fruta diferente cada día.
miércoles, 8 de abril de 2009
¿Qué pasó?
Entraste al aula y ya estaba repleta. Más de lo normal, porque por esas irregularidades -esas que son el único motivo de los detractores de la universidad pública- dos comisiones (¿?) se juntaron en una. Así que no te quedó otra: al fondo a la izquierda.
Lo que siguió te pareció un espejismo.
No había viento, había sed, no había oasis, lamentablemente.
El monólogo de la que estaba enfrente era inexplicablemente confuso. A veces garabateaste algo, como para no perder la costumbre. Pero tu mirada, esa mirada, no estaba ahí. O sí, pero no veían nada. Quizá pensabas en otra cosa, quizá no pensabas. Encima, además de confusa, ella era pedante, y no se le escuchaba nada. A veces escuchabas un intento de chiste, lo que la hacía más patética a ella. No tenés que agradar, amiga. Enseñá, porque no sos graciosa.
Las agujas del reloj eran de plomo. Tu reloj es digital, pero entendemos de lo que hablo. El calor era sofocante, agravado por dos cosas: los vidrios, que eran lupas; y la ausencia de un ventilador. La cantidad inusual de gente también, al punto que detectaste olores raros. La música monótona que llegaba desde adelante se decoraba con biromes aburridas que caían -se suicidaban- todo el tiempo sumado a toses que, más que a un resfrío, respondían a la incomodidad. Varias veces me preguntaste "¿Qué hago acá?". Yo no sabía qué responderte, qué te voy a decir.
Ya ni sabiendo por qué estabas ahí, se te ocurrió mirar a los demás. Y me dijiste que fue un alivio ver que no eras el único que estaba en el puto medio del Sahara, pero acá, en el aula 128.
miércoles, 1 de abril de 2009
Como si no quisiera ver esos ojos, tus ojos, únicos. El par perfecto.
No creas que no quiero escucharte hablar, con tu voz, tan desvergonzada tu voz. Pero es mucho más. Es que escucharte me hace bien; y hace tanto no te escucho.
O tu pelo, o tus manos. O tus pies, que no te gustan.
Y si te mostrás de verdad es cuando entiendo que no, no sos una más. Así desde adentro te escapás, por cada centímetro de tu cuerpo, por cada rincón, hacia la luz, para que te vea. Y te puedo ver, cómo no te voy a ver.
Es que verte me hace bien; y hace tanto no te veo..
miércoles, 11 de marzo de 2009
Carta de un hereje desquiciado
Vos, vos que fuiste capaz de crear los fideos con salsa bolognesa pero también de permitirnos crear las peores armas; vos que pusiste en este mundo a Evangelina Anderson pero también la pusiste a ésta; vos que le das terrible cerebro a tipos como Einstein y despues hacés hablar a Susana; puto, te pregunto: en qué carajo estabas pensando cuando se te ocurrió hacer una cucaracha, una babosa o una araña?!?!? LA CONCHA DE TU MADRE!! (si tuviste)
O, peor.. de donde mierda sacaste eso de pegar una araña a una babosa? Porque te juro, te juro por lo que más quieras (Cristo, el humano, Fidel), que hoy vi una cosa así.. que mierda hacías, DIOS? Experimentaste con marihuana? LSD? Hongos? Dejate de joder!
Mirá.. yo no le quiero empezar a rezar a Alá, o esas cosas, pero.. no me dejás alternativas, DIOS. Yo se que Alá, Bin Laden, esas cosas.. pero vos te vas al carajo.
Y no me vengas con eso de que las hizo Lucifer o esas cosas que me decís mientras sueño porque ya no te creo. Ese verso no me lo como más. Mirá si vas a ser tan boludo vos!
Sabés qué pienso, YAHVÉ? SABES?! Pienso que inventás esas cosas para romperme las pelotas. Para que, al verlas de repente, salte como un pelotudo. Esas cosas las veo yo. Nadie más. No juegues conmigo, DIOS. Te aviso.
PORQUE SOY MUY PELIGROSO!!
jueves, 26 de febrero de 2009
Papelón no es caída.
Al salir, fue la reacción: no estaba bien. Pero mi moral no caía. Por dentro luchaba, me alentaba. Cuidado..
Parpadeé.
Un desconocido abanicaba una edición del Clarín. Mis piernas estaban en alto. Una señora gritaba indignada. Mis piernas en alto? Si, estaba caído.
3 minutos; donde no hubo dolor, ni tiempo. Si no se discuten los medios, se puede, al fin y al cabo.
martes, 30 de diciembre de 2008
Yabalance?
R.M.: -Ya termina el año, viejo.
J.C.: -Como pasa la vida eeh..
-Boquita campión.. las gallinas últimas, jua jua!
Se dibuja una sonrisita débil y desganada en J.C. Está pensando en otra cosa. Lo dice:
-Se. Hoy es aniversario de Cromañón..
RM lo mira con cuidado, lo comprende y larga una sincera reflexión, tratando de no hundir dedos en llagas.
-Cuanta hipocresía che, qué fácil es apuntar así nomás -. Tantea.
-Son todos culpables menos uno mesmo no?
Más tranquilo, RM se permite resolver y cambiar pronto de tema.
-Son predecibles. Te acordas del forro de De Angeli?
-Ni me hagas acordar, ahí hasta el más humilde es culpable.
-De qué? -Siempre decía cosas parecidas José. RM ya lo conocía.
-Qué se yo. Es cuestión de piel.
"No hay dudas", piensa Richard. (Es un apodo eh)
-Que más pasó en el año..? -Silencio mutuo. Los dos piensan, recopilan.
-Tanto.. vale la pena?
-En realidad, no. Es decir, por qué se hacen los balances?
-La pregunta es para qué. Y no sabría decirte. Supongo que sirve para los que creen que la vida es una suerte de oficina de administración.
-A veces es necesario ver las cosas así.
-Sí, pero todo lo que pase en un año no es predecible. Y no se va a sacar nada de un balance. Quiero decir, los sucesos inesperados son la base de lo cotidiano. (Faa.. que capo soy)
-Qué? Vamos, tengo que ir a laburar, ya.
Llaman al mozo. Pagan la cuenta, el del café termina su café; el de vermú terminó lo suyo hacía rato.
El sol y el viento, a veces, son buenos compañeros. Nuestros amigos lo comprobaron al salir. Mirá, ya se pierden en lo cotidiano.
Puesía urbana made in Milton ©
En fin, sale un año y entra otro. A ver con qué te venis, la concha de tu madre? (Hay que asustarlos, a veces..)
